LA IMPORTANCIA DEL CARIÑO PARA LOS NIÑOS

Madre e hijo, un vínculo fundamental

De acuerdo con el artículo de Karen Repetur Safrany y Ariel Quezada Len, "Vínculo y desarrollo psicológico: la importancia de las relaciones tempranas", problemas como la depresión, la ansiedad, la dificultad para relacionarse con otros, los pensamientos suicidas y los trastornos de la personalidad podrían tener su origen en el vínculo que la madre (o el cuidador) establece con su bebé.

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¿Por qué la relación con la madre es tan importante? Porque se trata de nuestra primera relación con otra persona, por lo que puede ser el modelo de nuestras relaciones futuras. El psicoanalista John Bowlby recalcó lo importante que es el cariño y la atención de la madre para el bebé:es igual de importante que la comida, la disciplina, la estimulación y otros cuidados, tales como la higiene, la salud y la seguridad. El desarrollo del vínculo es tan importante para la salud mental como lo es la comida para el cuerpo.

Nuestras relaciones con las personas son más importantes de lo que pensamos. Podemos notarlo cuando estamos asustados, cansados o enfermos porque inmediatamente buscamos alguien que nos proteja o ayude. El “apego” es nuestra capacidad para buscar el contacto y la cercanía con otras personas cuando las necesitamos. Por ejemplo, los bebés lloran, aplauden, sonríen y se aferran para atraer a otras personas.

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Si cuando somos pequeños no formamos un vínculo que nos haga sentir seguros con nuestros padres o cuidadores, esto puede manifestarse como adultos de distintas maneras. El vínculo es una relación única de afecto que dura a través del tiempo y se forma gracias a nuestras conductas de apego. Mientras que podemos sonreír a cualquier persona, no hacemos vínculos con todos. El vínculo implica sentimientos, recuerdos, expectativas y deseos hacia una persona especial para nosotros.

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Según el artículo de Repetur y Quezada, un vínculo hace sentir seguro a un bebé cuando sus padres son sensibles y atienden sus necesidades, le brindan el apoyo que necesita y por eso el bebé aprende a confiar en ellos. Estos bebés se sienten felices con el contacto físico, manifiestan malestar cuando se separan de su mamá por momentos breves y buscan estar cerca de ella cuando se vuelven a reunir.

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Los niños con este vínculo se interesan más en las actividades, son entusiastas, curiosos y persistentes. También se relacionan mejor con los demás. Cuando son adultos, tienen mejores relaciones con otras personas, pues tienen la capacidad para establecer lazos afectivos, tolerar la frustración y aprender de las separaciones. Además, conocen sus emociones, manejan mejor los sentimientos negativos y piden ayuda cuando la necesitan.

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Sin embargo, hay otro tipo de vínculos negativos que no hacen sentir seguro ni tranquilo al niño y que impactan en su vida adulta. El vínculo “resistente” sucede cuando el bebé está preocupado y enojado. Se siente bastante incómodo cuando se separa de su mamá y al reunirse con ella, no desaparece el malestar. Al encontrarse en lugares extraños, se preocupa demasiado por encontrar a su cuidador. En otras palabras, el niño se siente inseguro y angustiado constantemente. A la larga, el bebé tiene menos tolerancia a la frustración y es poco persistente. En los adolescentes, la inseguridad del vínculo se asocia con depresión, ansiedad, resentimiento y problemas con el consumo de alcohol.

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También están los niños con vínculo “evitativo”. Ellos se sienten inquietos en casa y cuando están en lugares extraños, exploran todo el tiempo, no buscan a su madre, no lloran si ella no está, ni se acercan a ella cuando vuelve (se dan la vuelta o evitan su mirada). El comportamiento de estos bebés se parece al de niños separados de sus madres por mucho tiempo. Puede pasar cuando la madre es distante, es decir, que no demuestra afecto y por lo tanto el niño no logra confiar en ella.

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Como adolescentes, estos niños pueden desarrollar problemas de alimentación como bulimia y anorexia, así como abuso de drogas. Sobre todo, les cuesta trabajo relacionarse con otros, crear vínculos profundos y evitan el contacto físico. Es probable que los adultos con ansiedad social, es decir, que sienten muchos nervios al convivir con otras personas, se hayan sentido “desconectados” de sus padres desde niños. Por lo tanto, la ansiedad social se presentaría porque no se sienten cercanos a las personas.

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Finalmente, hay niños que se sienten “desorientados”, parecen confundidos, paralizados o tienen movimientos repetitivos (como balancearse sin parar). Sucede en niños que han sido muy descuidados por sus padres o maltratados. Es común en instituciones de niños que no tienen padres o familia. También pasa cuando la madre es bipolar y el niño no puede predecir cómo lo va a tratar; o con madres que han sufrido maltrato físico, abuso sexual o que perdieron a un padre en su niñez. Al crecer, estos niños intentan controlar a sus padres siendo mandones o tratando de cuidarlos. Y, en la edad adulta, pueden ser impulsivos, inestables, desarrollar trastorno límite de personalidad y tener pensamientos suicidas.

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¿Qué podemos hacer?

Debemos procurar una relación cercana con nuestros hijos y los niños a nuestro cuidado. Mirarlos a los ojos, hablarles, interesarnos por conocer lo que les gusta y lo que no, jugar con ellos, dedicarles tiempo, abrazarlos, demostrarles interés y afecto es indispensable para que sean adultos felices, productivos y sanos. No basta con darles alimento y llevarlos a la escuela.

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Asimismo, conocer que el origen de la ansiedad, el aislamiento y otros problemas emocionales puede estar relacionado con el vínculo que establecemos con los demás nos ayuda a encontrar una solución. Por ejemplo, si nos sentimos ansiosos con otras personas podemos reflexionar si es con todas las personas o sólo con aquellas con las que nos sentimos alejados o “desconectados”. Bastará con trabajar en la confianza para sentirnos mejor.

Esforzarnos en formar relaciones que nos hagan sentir seguros y apoyados es importante para enfrentar mejor los problemas de la vida.

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Fuente:

Repetur Safrany, Karen, and Ariel Quezada Len, "Vínculo y desarrollo psicológico: la importancia de las relaciones tempranas", Artículos, Revista digital universitaria, Coordinación de Publicaciones Digitales. DGSCA-UNAM, 2005, v. 6, n. 11, consultado el 14 de marzo de 2019 en: https://s3.amazonaws.com/academia.edu.documents/32877308/VINCULO_Y_DESARROLLO_PSICOLOGICO_-EL_APEGO_BOWLBY-_ARTICULO.pdf?AWSAccessKeyId=AKIAIWOWYYGZ2Y53UL3A&Expires=1552675114&Signature=3ro4YgOUAggyLpznypG%2FM7x%2B8Do%3D&response-content-disposition=inline%3B%20filename%3DVINCULO_Y_DESARROLLO_PSICOLOGICO_-EL_APE.pdf.